La Rabdomiolisis , Azoturia, o Mioglobinuria son términos utilizados para algunos signos comunes de enfermedad que se desarrolla de diferentes formas. Esta enfermedad puede aparecer en todas las razas de caballos y en cualquier etapa de la vida del animal. Puede ser categorizada en dos tipos: esporádica y crónica. La esporádica indica que el caballo sufre ataques de forma intermitente y la crónica ataques que se repiten con regularidad en el tiempo.

El caballo susceptible a la condición crónica es a veces genéticamente hereditario, además existen dos subtipos. El primero es Rabdomiolisis Recurrente por Esfuerzo (RER), que es un defecto en la contracción muscular, común en el Fina Sangre de CarreraI, y el segundo subtipo es la Miopatía de Almacenamiento de Polisacáridos (PSSM), que es completamente diferente de la RER y supone una excesiva acumulación de hidratos de carbono en las fibras musculares.

Las causas de la enfermedad

Cuando un caballo sufre esta enfermedad de forma esporádica existen diferentes causas, probablemente asociadas con un desequilibrio nutricional como deshidratación, alimentar antes de la realización del trabajo, realizar ejercicio de forma que exceda la capacidad física del caballo o disrupción del balance de electrolitos.

Esto puede estar unido a una reducción en la proporción del forraje-concentrado. Otras enfermedades con signos clínicos o subclínicos pueden también predisponer a un caballo a tener un ataque esporádico.

Manejo y alimentación

El conjunto de nutrientes que recibe el caballo debe estar cuidadosamente equilibrado y además hay que asegurar que se utiliza sal y un electrolito para prevenir la deshidratación. Se debe proporcionar forraje ad libitum y si el caballo es capaz de mantener su peso con una dieta exclusivamente de forraje, sólo hará falta subir el nivel vitamínico y equilibrar los nutrientes con una multi-vitamina con minerales.

Hay que utilizar alimentos basados en fibra y aceite, limitando los niveles de almidón al máximo. Algunos caballos con la enfermedad tipo PSSM requieren una dieta sin almidón pero todos los caballos con la tipo ERS se beneficiarán del control de almidón. En lugar de dietas con cereales y altos niveles de almidón, las dietas con bajos niveles de almidón pueden también reducir la excitabilidad. En general, hay que limitar el consumo de cereales como la avena, la cebada, el maíz, habas, guisantes, pues estos son altos en almidón. Cuando el caballo empiece ya a trabajar, aumente la energía de la dieta después del aumento de trabajo. Conviene hacer un seguimiento del peso del caballo y cuando empieza a bajar ya se puede ir a un nivel calórico mas alto.

El día que descanse, el caballo sólo debe recibir un 50% ó menos del concentrado usual, pero debe recibir todo el forraje. No se debe suprimir totalmente la ración de concentrado porque esto podría desequilibrar la flora intestinal.

Un caballo que padece esta enfermedad necesita unos manejos especiales. Diariamente debe calentar y enfriar con cuidado y más lentamente que otros caballos, especialmente después de un día sin trabajar. Conviene mantener los músculos del caballo calientes con mantas, especialmente en invierno. Este tipo de caballo nunca debe pasar frío.

Si es posible, deje al caballo suelto el mayor tiempo posible, pero nunca en pastos ricos. El simple hecho de moverse, ayuda a prevenir recaídas y crisis de esta enfermedad.

Si se trata de un caso de Mioglobinuria debida a que el caballo o yegua sufre unos nervios desmesurados, hay que hacer lo que haga falta para quitarle el estrés. Si se pone nervioso cuando no come, hay que dar de comer el primero. Si se pone nervioso galopando solo, galope en grupo o viceversa. Cuanto más tranquilo esté este tipo de caballo, menos riesgo correremos de sufrir una recaída.

La alimentación apropiada

Es preciso utilizar productos que proporcionen poco almidón, mucha fibra y un gran porcentaje de aceite. Iremos aumentando el nivel de energía utilizando estos alimentos “alternativos”, también llamados “súper fibras”, según el nivel de recuperación del caballo, empezando con un concentrado muy suave y terminando en un nivel calórico que permita al caballo mantener su peso cuando esté de vuelta al trabajo.

Históricamente se ha recomendado proporcionar al caballo con Rabdomiolisis niveles más altos en Vitamina E y Selenio. Esto está aceptado pero hay que mirar el conjunto de vitamina E y Selenio que damos en la dieta, ya que últimamente hay cierta tendencia a incluir estos elementos en los concentrados comerciales y podríamos sobrepasar la cantidad  recomendable.

El veterinario puede hacer un seguimiento de la recuperación del caballo a través de revisiones y análisis de sangre. Hay veterinarios que recomiendan el uso de glicina, vitamina C u otros antioxidantes para combatir recaídas.

Será necesario planificar cuidadosamente la temporada de competición para ir ajustando la dieta de este tipo de caballos, según aumente su forma física y teniendo en cuenta los resultados de los análisis de sangre. De esta forma podremos manejar esta enfermedad a largo plazo.

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