La diarrea se desencadena normalmente por una insuficiencia de las defensas del ternero para contrarrestar el ataque de los gérmenes patógenos que se encuentran en el ambiente donde se lleva a cabo su crianza. De ahí, que los esfuerzos del ganadero deban ir encaminados a facilitar al ternero, a través del calostro, la incorporación de la mayor cantidad posible de defensas durante las primeras 24 horas de vida, y a mantener un ambiente lo más reducido posible de gérmenes, mediante una adecuada limpieza e higiene de las instalaciones.

Otra causa frecuente de la diarrea es el mal manejo nutricional (cambios horarios en el suministro de la dieta láctea incrementos bruscos en cuanto a los litros administrados por día, concentración excesiva de la leche en polvo, presencia de grumos por mala dilución, etc).

La diarrea infecciosa

La diarrea infecciosa, a diferencia de la diarrea nutricional, se acompaña de fiebre (temperatura superior a 39,5 °C), y tiene un alto riesgo de contagio de terneros enfermos a terneros sanos.

Los gérmenes causantes de la diarrea infecciosa, pueden tener origen muy diverso, bacteriano, vírico o parasitario, por lo que el diagnóstico veterinario en estos casos es clave para su correcto tratamiento.

Es importante señalar que en los casos de diarrea infecciosa, además del tratamiento específico según el tipo de germen diagnosticado, debe siempre aplicarse el tratamiento que se recomienda para la diarrea de tipo nutricional.

La diarrea nutricional

La mayoría de las diarreas cursan en principio sin fiebre, y curan en pocos días sin necesidad de antibióticos si se llevan a cabo unas adecuadas normas de aislamiento, alimentación e higiene de las instalaciones. Esta clase de diarreas, que suelen conocerse como diarreas de tipo nutricional, pueden evolucionar a diarreas infecciosas si no se tratan c o n v e nientemente.

El tratamiento que aquí se recomienda, aunque va orientado a terneros criados con lactancia artificial, también puede aplicarse a terneros de vacas de cría siempre que éstos puedan ser apartados de sus madres.

La primera medida que se debe tomar consiste en suprimir la dieta láctea habitual y sustituirla por un tratamiento hidratante vía oral. Se recomiendan productos que una vez diluidos en agua, aporten fundamentalmente sodio, potasio y glucosa. Su administración debe hacerse dos veces por día, aportando al ternero dos litros en cada toma. Además, los terneros deben disponer permanentemente de agua limpia a voluntad. Al menos se han de dar dos tomas de dicho tratamiento hidratante, y a la tercera, si las heces ya empiezan a ser más consistentes, conviene aportar la misma cantidad de producto hidratante, pero esta vez, diluido en un litro de agua y en un litro de la dieta láctea habitual (leche natural o leche en polvo); es lo que denominamos tratamiento de recuperación. Este tratamiento de recuperación conviene aportarlo un mínimo de dos veces, antes de pasar a la dieta láctea normal.

En caso de que el ternero no mejore después de dos días con tratamiento hidratante, conviene cambiar a otros productos cuya composición incluya además antibióticos específicos para a diarrea y elementos nutritivos.

Las pautas de administración siguen siendo las dos tomas por lía, diluyendo en cada una el producto con dos litros de agua.

 

Yurley Pineda Vargas
Servicio al Cliente GANASAL

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