SUELA: La estructura de la suela es similar a la del estrato medio de la pared, es decir, cuerno tubular e intertubular originado a partir de papilas dérmicas dirigidas hacia abajo que tapizan la ancha superficie de la suela. Las únicas diferencias son que aquí el cuerno es más blando, las papilas dérmicas son más lárgas y la hipodermis es más gruesa.
La línea blanca, línea alba o línea del herrador, representa una zona de queratina más blanda y carente de pigmentación que, si bien se observa desde la cara solear, pertenece en realidad al espesor de la pared. Representa la proyección distal de la region interna o laminar, incluyendo (para algunos autores) la zona más interna de la región coronaria , ambas apigmentadas. Forma una conexión elástica pero firme entre la pared y la suela.

Reviste especial importancia en el herraje, pues a éste nivel pueden introducirse los clavos sin peligro de penetrar en la dérmis. Tiene además importancia clínica porque puede reflejar alteraciones internas en el aparato de fijación del casco. Su coloración pálida no obedece sólo a la ausencia de pigmentación sino también a la presencia de diminutas celdillas de aire en su estructura íntima.

En su conformación aparecen láminas córneas (que son la proyección distal de las láminas córneas primarias de la región laminar), entre las cuales se ubican túbulos córneos (originados a partir de las papilas terminales de las láminas dérmicas, y cuerno intertubular.

RANILLA:
Su estructura es similar a la de la suela, sólo que las papilas dérmicas (corion cuneal) son más cortas, y los túbulos córneos y el cuerno intertubular son de queratina más blanda, por lo que posee mayor elasticidad que la pared. La
hipodermis es particularmente gruesa en la ranilla y contiene a la almohadila digital, integrada por masas de tejido adiposo entremezcladas con tejido conectivo elástico y colágeno. La ranilla reviste gran importancia en la absorción de choques al permitir una leve expansión lateral del casco durante la fase de apoyo. Sobre la zona central de la ranilla desembocan glándulas sudoríparas merócrinas, ramificadas y de curso espiralado.

CRECIMIENTO Y RENOVACION DEL CASCO:


El casco posee un crecimiento continuo a lo largo de la vida del animal, de forma similar a lo que ocurre con las uñas. La regeneración de la pared ocurre a nivel del estrato basal de la epidermis que recubre al corion coronario, en la parte proximal del casco. Por sobre las papilas dérmicas se originan los túbulos córneos, en tanto que el cuerno intertubular surge de la epidermis que recubre las zonas interpapilares. Lo mismo ocurre con el estrato perióplico.
La suela y la ranilla crecen de modo semejante a la región coronaria.

El crecimiento de la región laminar es diferente. El estrato basal que recubre las laminas dérmicas tiene una proliferación muy lenta y la queratina que se vá acumulando entre ellas (láminas epidérmicas primarias) es arrastrada muy lentamente hacia abajo por el crecimiento del estrato medio. Sólo las láminas córneas primarias se desplazan distalmente.

Las secundarias y el estrato germinativo no sufren desplazamiento. Este tipo de deslizamiento se conoce como contacto deslizante y supone una constante reacomodación de las uniones desmosómicas que existen entre las células epidérmicas. Algo similar ocurre durante el crecimiento de las uñas por sobre el lecho ungueal.

Todo el casco crece de manera solidaria y a una velocidad que es compensada por el desgaste en las regiones distales. Crece a un ritmo de entre 8 y 10 mm por mes y toda su estructura se renueva completamente en 8 a 12 meses.
Como el crecimiento es parejo en toda la pared, la renovación es más rápida en los talones que en las pinzas.
El crecimiento compensa el desgaste de la suela contra el piso. En los caballos herrados, al no ocurrir tal desgaste el herrador debe rebajar el casco periódicamente (desvasado).

Vascularización del casco:

Las distintas regiones dérmicas sobre las que se sustenta el casco proveen la adecuada vascularización necesaria para la nutrición y crecimiento del mismo. Las zonas con mayor capilarización son las de crecimiento, esto es, la región coronaria y la suela. La región laminar, al no participar activamente en el crecimiento, presenta en consecuencia una menor vascularización adecuada solo al mantenimiento del estrato germinativo y la unión dermo-epidérmica.

El casco presenta numerosas anastomosis arterio-venosas, que son de importancia en la termorregulación del pie. Es así que los equinos pueden resistir climas muy fríos sin sufrir congelamiento de sus pies. Habitualmente estas anastomosis se encuentran cerradas y la circulación es lenta, atravesando todas las redes capilares (circulación de mantenimiento). Cuando la temperatura del pie baja a niveles críticos las anastomosis se abren, y se pasa a una circulación rápida (de
calentamiento). Como consecuencia de ello, se afirma que el casco crece más lentamente en invierno que en verano.

El extenso sistema venoso del pié, aparte de su función circulatoria, actúa en la amortiguación de choques absorbiendo parte del impacto de la fase de apoyo. Las venas del pié no poseen válvulas y el mismo pié actúa como bomba impulsora del retorno venoso. Durante la fase de apoyo los plexos venosos son comprimidos entre el casco y la tercera falange, forzando así a la sangre en sentido ascendente.

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