La encefalomielitis equina venezolana (EEV) es una zoonosis viral que afecta al hombre y a los equinos y es transmitida por mosquitos.  En los equinos produce una enfermedad aguda, fulminante que termina con la muerte o la recuperación sin la presentación de signos encefalíticos, o se presenta como la clásica encefalitis clínica progresiva.  En humanos, predomina un síndrome parecido a la influenza con liebre alta y dolor de cabeza frontal, y la muerte puede acaecer en gente joven o muy vieja.  Pueden ser infectados una extensa variedad de huéspedes y vectores.

Etiología:

El agente etiológico de la EEV es un alphavirus de la familia Togaviridae (anteriormente perteneciente al grupo “A” arbovirus).  Se han identificado 4 subtipos del complejo EEV (I, II, III y IV).  Dentro del subtipo 1, solamente 3 (IA, IB, IC) de las 5 variantes (del A al E) han sido asociados con actividad epizoótica en equinos.  Las otras variantes (ID y IE) y subtipos (II, III y IV) se han asociado con especies no equinas, silvestres o actividad enzoótica.  La infección con una variante o vacunación con virus atenuado, por lo general se traduce en la producción de anticuerpos neutralizantes y protección cruzada a la infección con otros subtipos y variantes.

Signos clínicos

 En los equinos la infección por EEV tiene cuatro presentaciones:  (a) subclínica sin signos aparentes; (b) moderada, que se caracteriza primariamente por anorexia, fiebre alta y depresión; (c) severa, pero no fatal, caracterizada por anorexia, liebre alta, estupor, debilidad, tambaleo, ceguera y en ocasiones con secuelas permanentes; y, (d) fatal, con la misma secuencia de signos descritos anteriormente, pero terminando con la muerte. No todos los casos fatales en equinos están acompañados por signos específicos neurológicos.

En general, son dos las formas de presentación de la enfermedad:  (a) la forma fulminante, en la que predominan los signos generalizados, agudos y febriles, y (b) la forma encefalítica en la que dominan los signos neurológicos (SNC).  El período de incubación que varía de 12 h a 5 días, es seguido de una subida en la temperatura de 32.4 a 40.5°C con pulso rápido y fuerte anorexia y depresión.  Aunque la fiebre es el signo más temprano de infección con EEV, el inicio es insidioso por la presencia de inapetencia y excitabilidad leve que enmascara los signos.

Frecuentemente progresa rápido, con depresión, debilidad y ataxia; seguidos por signos manifiestos de encefalitis, como son: espasmos (musculares, movimientos de masticación, incoordinación y convulsiones.  Los primeros signos encefalíticos incluyen pérdida de los reflejos cutáneos del cuello y de la respuesta visual; también pueden desarrollar diarrea y eólico.  Algunos animales pueden pararse en actitud depresiva o somnolienta sin prestar interés a lo que les rodea, mientras que otros pueden deambular sin rumbo o presionar la cabeza contra objetos sólidos.  Cuando la enfermedad está muy avanzada, se quedan inmóviles y rígidos o sus movimientos son en círculos.

El curso de la enfermedad puede interrumpirse en cualquier punto de esta secuencia de signos, con recuperación o postración y muerte.  El curso de la enfermedad puede ser corto y la muerte puede sobrevenir en pocas horas después de observarse los primeros signos clínicos de encefalitis (durante epizootias son muy frecuentes los reportes de muerte súbita).  Cuando el curso de la enfermedad es más prolongado; antes de sobrevenir la recuperación o la muerte por encefalitis, hay deshidratación y pérdida de peso.

Período de incubación:

El período de incubación desde la inoculación del virus hasta la manifestación febril, generalmente es de 12 a 48 horas, pero puede prolongarse hasta 5 días, dependiendo de la cepa del virus o la cantidad del virus en el inóculo.  La viremia generalmente coincide con la elevación de la temperatura, persistiendo durante 2 a 4 días.

Los signos encefalíticos se presentan de los 4 1/2 a 5 días de originada la infección coincidiendo con la desaparición del virus circulante; es en este momento cuando se pueden empezar a detectar anticuerpos neutralizantes circulantes y al mismo tiempo la temperatura corporal regresa a su rango normal.

Control 

Durante las epizootias, para poder efectuar el control de la diseminación de EEV, es de vital importancia a restricción en el movimiento de equinos entre una zona epizoótica y una no infectada.  Debido a los altos niveles de viremia de la EEV que presentan los equinos, la introducción le animales infectados en áreas no infectadas, crearía fácilmente nuevos focos de infección; sin embargo, no es suficiente el control de movimiento de la población equina para detener la propagación de la EEV.

Control de vectores

Entre las medidas de control de mosquitos comúnmente usadas durante una epizootia, está la aspersión aérea con volúmenes ultra bajos de malathion.  Aunque es indicado el control de vectores en ausencia le otras medidas, esto sólo logra retardar la propagación de EEV y disminuir la posibilidad de enfermedad en la población humana.

Inmunización

 Para efectuar un adecuado control de las epizootias, las medidas citadas deben de ir acompañadas de un programa de inmunización equina a gran escala.  En muchas áreas de América ha sido utilizada una vacuna atenuada de EEV; tanto para combatir la enfermedad durante una epizootia, así como medida preventiva en zonas no epizoóticas, pero de alto riesgo de infección.


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