La enfermedad ha sido erradicada en países donde se implementó un estricto uso de metodologías reproductivas, sin embargo, en países con ganadería extensiva con servicio natural, sigue siendo un problema sanitario relevante.
Las enfermedades venéreas de los bovinos son causadas por Trichonomas foetus Aunque se presenta una distribución mundial su prevalencia se encuentra reducida desde que se empezó a implementar la inseminación artificial como una práctica de rutina en las explotaciones ganaderas.
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Se estima que las pérdidas económicas causadas por estos dos agentes están alrededor del 20 por ciento, estas se hacen más visibles en explotaciones en donde se establecen periodos de partos y se llevan registros estrictos de números de terneros por vaca por año. De no ser así, estas pérdidas se diluyen en todo el año y son imperceptibles ya que los abortos generalmente son tempranos y los fetos no se ven.
El toro transmite y difunde la enfermedad mediante la monta sin sufrir trastorno clínico, ni alterar la capacidad fecundante de su semen (portador asintomático). Otras formas de transmisión son: mediante la monta entre los toros (montas entre ellos) y por el uso de material contaminado en el examen del aparato genital. Todas las categorías de animales sexualmente maduros son afectadas, pero en los machos la susceptibilidad aumenta con la edad.  
Transmisión de la Tricomoniasis
Esta enfermedad venérea se transmite del toro a la vaca y mutuamente a partir de las uniones sexuales.  También pueden transmitirse por inseminación, a pesar de los cuidados que se toman en la recolección del semen, las tricomonas se mantienen en los eyaculados provenientes de los toros.
Un salto con una hembra infectada es suficiente para que la enfermedad se transmita al toro. Los toros de gran actividad copulante se muestran más contaminantes que aquellos otros, igualmente contaminados, en el sentido de que los tricomonas necesitan para conservar la acción patógena y vital la reacción del medio que les rodea ya que el cambio de la secreciones uretrales y genitales después del coito favorecen notablemente la multiplicación y conservación de los tricomonas.
El hábitat  de estos agentes es el aparato reproductor bovino en los machos (prepucio y pene) y en las hembras (vagina y útero).  Una vez depositados en la vagina, los microorganismos llegan al útero, donde al aumentar el número y en actividad causan la muerte del embrión a partir de 10 días de gestación. Entre los 27 y los 60 días después de controlada la infección, la hembra vuelve a entrar en celo. EN algunos casos (5-10 por ciento) las hembras siguen gestando, pero la infección provoca el aborto que ocurre antes de los 4 meses en el caso de la trichomoniasis.
 
Síntomas  
En el caso de los toros esta enfermedad no produce ninguna disminución de la fertilidad, pero el animal permanece de por vida como un transmisor de la Tricomoniasis.
La ausencia de síntomas y lesiones hace difícil la apreciación del periodo de incubación en el macho ya que alberga el parasito en forma permanente y en infestaciones masivas de forma errática el parasito sube por la Uretra y llega hasta los testículos, es ahí en donde comienzan a multiplicarse, ya que es un medio de cultivo excelente para la multiplicación del parasito, de forma tal, que en cada eyaculación hay 20% de tricomonas junto con los espermatozoides.
En las hembras los síntomas se presentan en tres fases: aguda, sub- aguda y crónica que se unifican a medida que avanza la enfermedad. El primer signo en las vacas es una tumefacción rojiza de la vulva. El segundo síntoma es la aparición de a gavinitis con descarga de material mucoide claro con contenidos grumosos en los cuales se hallan los tricomonas.
La tercera fase de los síntomas en las hebras es la presencia de la endometritis. Es síntoma más importante de la tricomoniasis radica en la observación de celos infecundados y la irregularidad del inter- estrus.  Ya en una fase más avanzada los síntomas vaginales desaparecen totalmente para quedar los tricomonas dentro del útero donde dan lugar a reacciones inflamatorias.
En el caso de los fetos, la lesión más frecuente es una bronconeumonía poigranulomatosa con células gigantes, ocasionalmente, enteritis necrotizante y la presencia de los agentes libres o fagocitados. La mayoría de ocasiones al ocurrir el aborto, el feto es expulsado, aunque, esporádicamente puede ser retenido o momificado.
 
Diagnostico
Esta enfermedad puede ser diagnosticada  en machos, hembras y fetos. Considerando que la infección en el toro es permanente, este es el individuo más utilizado para el diagnóstico y se efectúa mediante análisis de las muestras obtenidas directamente del prepucio.  Para la recolección de las mismas se pueden emplear distintos métodos que al final arrojan resultados similares.
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Dentro de los métodos a usar para realizar la respectiva recolección se encuentran el método raspador, el aspirador, con pipeta de inseminación, con lavados prepuciales, entre otros.  Sin embargo, se considera como método más practico la toma de muestra con raspador y el depósito de la misma en un tubo de centrífuga con solución de transporte.
TratamientoPara realizar el análisis de trichomoniasis es recomendable que sea llevado a cabo un mínimo de 3 muestreos con un intervalo entre 7 a 10 días. De lo contrario, pueden aparecer toros falsos negativos. Es importante evitar realizar los muestreos después de grandes lluvias y evitar que el toro orine durante el procedimiento de la toma de la muestra.
Ante la necesidad de efectuar un tratamiento trichomonicida, se utilizarán fármacos como el Dimetridazole durante 4 días seguidos. También se aconseja no tratar sin diagnosticar para evitar futuros problemas de resistencia parasitaria.
Diferentes drogas tricomonocidas en toros  demostraron una eficacia parcial. Hasta hoy no existen agentes terapéuticos definitivamente eficaces, por esta razón, lo más recomendable es destinar los toros enfermos para el sacrificio.
En el caso del manejo que se le debe dar a las fincas que se encuentran afectadas por esta enfermedad es importante que sean tomadas en cuenta las siguientes recomendaciones.
–       Rapados prepuciales, es importante que sean realizados tres veces con intervalos de siete a 10 días.
–       Utilizar toros jóvenes, no más de 5 años.
–       Evitar la entrada de toros o semen sin los exámenes correspondientes.
–       Aislar los animales abortados y diagnosticar la causa.
–       Realizar muestreos anuales de control de los machos reproductores.
 

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