Dentro de la actividad agropecuaria, la producción de carne y leche ocupa un destacado lugar. Según los datos estadísticos más recientes, en el país hay alrededor de 41 millones de hectáreas en pastos, 14 millones están constituidas por pastos introducidos y naturalizados y el resto por pastos nativos.

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La población bovina la cual, aproximadamente a 23 millones de cabezas lo cual, comparada con el número de hectáreas en pastos, da una capacidad de carga o sostenimiento muy bajos (0.57 animales por hectárea). Debe tenerse en cuenta que dentro de este promedio están involucrados valores como los de los Llanos Orientales, en donde se requieren hasta 10 hectáreas de pasto por animal y los valles del Cauca y de Sinú, en donde bajo condiciones naturales se puede sostener 2.5 animales por hectárea y bajo prácticas de manejo (rotación de potreros, fertilización, control de malezas, etc) ha sido posible sostener hasta 8 animales adultos por hectárea, en el Valle del Cauca.

El bajo rendimiento y productividad generalizados en los renglones carne y leche, hace que económicamente los productores no vean compensados sus esfuerzos. Estos niveles bajos son fruto, entre otras cosas, de las deficiencias en la alimentación animal, debido a la baja producción cuantitativa y cualitativa de los pastos y forrajes utilizados que son la fuente principal de la nutrición animal. El mal manejo de los mismos, casi siempre por falta de información, es otra causa que incide en los bajos resultados.

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El potencial ganadero de Colombia es muy grande y con la adopción de buenas prácticas de manejo de pastos y ganados, la industria ganadera puede convertirse en corto tiempo en una fuente sólida y permanente de divisas, además de abastecer la demanda interna. El desarrollo tecnológico en el área de pastos y forrajes ha traído como consecuencia que en la actualidad contemos con una buena cantidad de especies mejoradas de cualidades sobresalientes, en muchos casos superiores a las nativas y que utilizadas adecuadamente (según información ecológica y de carácter de la explotación), permiten una mayor capacidad de carga como también, una mayor y mejor producción animal.

Fuente: Libro Pastos y Forrajes – Rafael A. Salamanca S.

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