En nuestro medio, la comercialización de ganado gordo y de la carne presenta grandes distorsiones.

El famero continua siendo el rey del mercado y los intermediarios, los “mandacallar”.

El primero es quien decide finalmente que compra el consumidor ante la solicitud de “me vende carne fresquita y tiernita”, que oculta el gran desconocimiento del producto por parte del consumidor, pero también es quien, en unión con los intermediarios en la comercialización de ganado en pie, imponen los precios tanto al productor como al consumidor.

Escasa cultura

Muy pocas personas distinguen los diferentes cortes de la carne de res, como también son escasas quienes  tienen una noción clara de la calidad.

No es para menos si tiene en cuenta que alrededor del 75% de la carne la expenden las famas.

La carne de res es una demanda amorfa, carente de información de precios como para empezar a convertirse en un canal exigente entre productor y consumidor, o como para convertirse en un instrumento efectivo para racionalizar el presupuesto familiar.

Precios de la Carne

Para empezar a generar una cultura de la carne en el consumidor, Fedegan ha venido implementando una serie de acciones que van desde la creación de un sello de calidad de la carne bovina colombiana, hasta la introducción del concepto de maduración de la carne y mas recientemente se ha propuesto difundir los precios de la carne observados en diferentes ciudades. Busca que el consumidor entre a jugar un mayor papel en el mercado y que reciba efectivamente los beneficios, tanto en precios como calidades, de una producción primaria que paulatina viene registrando ganancias en productividad y desde luego calidad.

Fuente: Vanguardia liberal/Pagina del Ganadero

 

Yurley Pineda Vargas
Servicio al Cliente GANASAL

 

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