Las vacas y vaquillas gestantes se deben de dejar de ordeñar dos meses   antes de la fecha probable del parto y asegurarles adecuada alimentación, de esta manera tendrá más fuerza y capacidad para el parto, producirá más calostro y de mejor calidad. Deberán mantenerse en un mismo grupo en lugares tranquilos y sombreados. Después de observados los síntomas de proximidad al parto se recomienda mantenerlas en lugares tranquilos, alejadas de otros animales que pudieran molestarlas y que permita su vigilancia.

a)   Síntomas de proximidad al parto.

  1.   Comen menos o dejan de comer y se vuelven más mansas.
  2.  Prefieren permanecer solas y mueven menos la cola.
  3.  Se les calienta y agranda la ubre.
  4.  En la base de la cola se forma un hoyo o vacío.
  5.  Se agranda más la vulva, se les mira la vulva inflamada (edema de la  parturienta) el que puede bajar a la ubre, el abdomen o llegar hasta el pecho.
  6.  Pocas horas antes del parto, expulsa una mucosidad pegajosa y amarillenta del grosor de un dedo y de 30 a 40 cm. de largo, que se pega en los pelos de la vulva, la cola o en las nalgas.
  7.  Les cuelga más la panza resaltándose más los vacíos o costados.
  8.  A medida que se aproxima el parto producto del dolor por las contracciones la vaca se inquieta,  se mira a los lados, se echa y se levanta muy seguido, orina y defeca a cada rato.
  9.  Las contracciones se hacen más fuertes y continuas hasta asomar la fuente o bolsa de las aguas.

 Manejo de las vacas y vaquillas durante el parto.

Una vez comenzado la labor de parto (pujos) si el ternero viene y sale normalmente deje que la vaca para por si sola. El parto normal en las vacas dura de 30 a 45 minutos, algunas hasta 6 horas, pero nunca espere más de 1 a 2 horas sin ayudarla. Si después de 1 a 2 horas de rota la fuente si la vaca no expulsa al ternero debemos asistirla.

Comparada con otras especies domésticas la  cadera de la vaca dificulta la salida de la cría al ser más alta que ancha, más larga, más estrecha en la salida y al quebrarse en el recorrido que hace el ternero al salir, por lo que antes de forcejear en la sacada del ternero debemos de tener presente estos inconvenientes ya que esta armazón de hueso no se estira como otros tejidos durante el parto.

Antes de actuar, lave con suficiente agua y jabón sus manos hasta los hombros, la vulva de la vaca y sus alrededores.

Valore el tamaño y la posición del ternero, aunque la mayoría de los terneros nacen con las dos manitos rectas hacia delante y la cabecita sobre ellas (de manos o anterior), unos pocos partos se producen de pié o posterior. No olvide antes de tratar de sacarlo explorar su posición hasta colocarlo en posición normal; si viene mal, fije las extremidades que tiene afuera con mecates, telas o cadenas limpias y amarre las muñecas o los pies para tirar de ellos.

El aceite mineral o el de cocina, el jabón de lavar u otro lubricante facilitan la extracción forzada. Haga la tracción a favor de los pujos aplicando la fuerza coordinada de no más de tres hombres. Cuando asome las manos, la boca y el morro, empuje hacia dentro una de las manitos mientras hala la otra para que se destraben y pasen los hombros; si se traba la cadera del ternero antes de salir, gire el cuerpo de la cría hasta ponerlo de lado y así saldrá finalmente.

Las crías que vienen de pie debemos ayudarlas porque si se presiona o se dobla el cordón umbilical puede ahogarse. En este caso empujamos la cría hasta ponerla de lado de manera que destrabe su caderita de la pelvis de la madre y continuamos halando en esa posición hasta extraerlo completamente.

Cuando son terneros muy grandes o que vienen en mala posición se debe procurar ponerlos de frente o de pie (postura normal) y proceder como hemos indicado para el parto normal.

Al corregir cualquier posición anormal empujaremos hacia adentro cuando la vaca deja de pujar para aspirar aire y acomodarlo a una posición normal antes de intentar sacarlo a la fuerza.

En el campo, para salvar la vaca, ya con el ternero muerto puede intentarse extraerlo pedaceado (fetotomía), para ello debemos descuerarlo, desarticular los gonces y extraer las extremidades o las partes con mayor facilidad.

Es necesario tener en cuenta que las malas posturas de los terneros al nacer no se heredan, ni es culpa  de la vaca. Muchos productores venden los animales que han tenido ese problema pensando que se repetirá en los siguientes partos.

[author] [author_image timthumb=’on’]http://salesganasal.com/img/autor_ganasal.png[/author_image] [author_info]Servicio al Cliente– En GANASAL, nos hemos propuesto satisfacer las necesidades de nuestros clientes. Por esta razón brindamos asesorías y respuesta a sus inquietudes en el menor tiempo posible. Consultar[/author_info] [/author]Ganasal.com

1 Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*