En las vacas ocurren cambios importantes a nivel metabólico y nutricional durante las tres semanas finales de gestación y las tres semanas siguientes al parto, este marco de tiempo es conocido como período de transición y presenta mayor relevancia en ganado de producción de leche por ser un intervalo de tiempo donde se presentan diversos procesos de adaptación del organismo a una crítica situación productiva (Calsamiglia, 2001). La forma en que se producen y se manejan esos cambios es de gran importancia ya que se encuentra estrechamente relacionada con el rendimiento de la lactancia, la aparición de enfermedades metabólicas y la función reproductiva postparto, todo lo cual repercutirá en el ciclo productivo de la vaca en lactancia (Block, 2010). 

El período de transición se caracteriza por una disminución en el consumo de alimento, lo cual genera un desbalance entre los requerimientos nutricionales y los nutrientes consumidos llevando al animal a un balance energético negativo (BEN) en el inicio de la lactancia (Fernández, 2009). En este período, las vacas presentan una alta demanda energética y no es posible cubrirla con la  alimentación, por esta razón se ven obligadas a movilizar sus reservas corporales de grasa para mantener la producción de leche lo cual se refleja en una disminución notable de su condición corporal (Santos, 2009).

La perdida de condición corporal se asocia con alteraciones en los perfiles de metabolitos y hormonas en la sangre; lo cual a su vez se refleja negativamente en la fertilidad de las vacas, al presentarse un mayor balance energético negativo, será mayor el intervalo de tiempo para la primera ovulación posparto, adicionalmente se puede ver afectada la calidad de los ovocitos disminuyendo la tasa de preñez (Knop & Cernescu, 2009).

La ingesta de energía parece ser un factor determinante en el desempeño reproductivo, al mejorar la situación energética global de la hembra, se estará reactivando la función ovárica, además de que un mayor consumo de grasa tiene efectos directos sobre la estructura ovárica (El-Shahat & Abo-El maaty , 2010). 

Las grasas son una importante fuente de energía, pero pueden interferir con la fermentación ruminal, el aprovechamiento de la fibra y deprimen la producción de grasa láctea, por este motivo se hace necesaria la utilización de grasas de sobrepaso, las cuales son elaboradas principalmente a partir de aceites vegetales, sometiéndolos a procesos que dan como resultado ácidos grasos libres parcialmente hidrogenados o sales cálcicas de ácidos grasos libres; este tipo de grasas elaboradas son inertes o insolubles en el rumen, lo cual permite que se incorporen en la dieta sin interferir con el metabolismo bacteriano (González & Bas, 2001). El objetivo del presente trabajo fue determinar el efecto de la adicción de grasa sobrepasante sobre parámetros productivos y reproductivos entre los que se encuentran producción y composición de leche, condición corporal, respuesta inmunológica y reactivación ovárica en vacas de producción de leche.

Periodo de Transición y Balance Energético Negativo 

El continuo mejoramiento genético buscando mayor producción de leche se ha relacionado con la disminución en la fertilidad, lo cual se explica por el incremento en los requerimientos nutricionales del animal y la deficiencia en las condiciones de manejo y alimentación para suplir estas necesidades, llevando a una exagerada movilización de reservas del tejido adiposo, cambios en la concentración de metabolitos y hormonas del metabolismo intermediario que interactúan con el eje hipotálamo-hipófisis-ovarios, causando un retraso en la reactivación fisiológica de la reproducción (Galvis et al., 2005).

Se considera que el período donde ocurren mayores cambios a nivel metabólico, endocrino y nutricional en la vaca está comprendido entre las tres semanas antes y tres semanas después del parto, este intervalo de tiempo se denomina período de transición (Block, 2010). Durante este período el animal debe adaptarse a las nuevas condiciones que le generan el pasar de un estado de preñez sin producción de leche a un estado de no preñez con elevada producción de leche, si el animal no se llega a adaptar rápidamente a esos cambios se corre el riesgo de que se presenten alteraciones productivas y patológicas (Fernández, 2009) que van a repercutir en el futuro reproductivo, productivo, metabólico y sanitario del animal (Correa, 2004). 

Al acercarse la lactancia se incrementan los requerimientos energéticos del animal hasta en un 23% para el último mes de gestación, paralelo a este suceso, el consumo de alimento se disminuye hasta en un 30%, lo cual ocasiona un desbalance entre los nutrientes requeridos y consumidos llevando a la vaca a un balance energético negativo, el cual comienza desde un mes antes del parto y puede llegar hasta la séptima semana después del parto (Harrison, 1990 citado por Ceballos et al., 2002).

Cuando la energía necesaria para producción de leche y mantenimiento de las funciones de los tejidos del cuerpo es menor que la energía ingerida, se presenta una movilización de los depósitos de grasa y el músculo esquelético con el fin de proporcionarle nutrientes a la glándula mamaria y que esta obtenga los sustratos necesarios para la síntesis de leche (Reist, 2003).

Fuente: Director, ROMULO CAMPOS GAONA MV, PhD.

KATHERINE GARCIA ALEGRIA

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