La práctica de una verdadera GANADERIA AGRO ECOLÓGICA (GAE) implementando PASTOREO RACIONAL VOISIN (PRV) para maximizar la producción, minimizar gastos en todo lo posible y optimizar la rentabilidad sostenible y sustentable de las microempresas ganaderas, cada día está creciendo en América Latina, trabajo arduo y con muchos obstáculos, pero al mismo tiempo, de plena satisfacción para el Equipo de Profesionales de Cultura Empresarial Ganadera y el Instituto André Voisin Internacional. A través de este artículo pretendemos sensibilizar y estimular a los lectores para que se interesen en investigar un poco más a cerca del presente y futuro de lo que está aconteciendo en el sector ganadero panamericano internacional en materia de producción de carne y leche ecológicamente viable, rentable, sostenible y sustentable en el largo plazo, y su propuesta como alternativa de producción para las comunidades rurales, muy especialmente, en lo que respecta a pequeños y medianos productores para integrarse a economías de escala.

¿Quién y/o qué es Cultura Empresarial Ganadera (CEG)?

Somos un equipo inter y trans disciplinario conformado por profesionales de algunas de las diferentes ciencias agrarias como son la Zootecnia (Zoot.), la Medicina Veterinaria (MV), la Medicina Veterinaria y Zootecnia (MVZ) y Administradores de Empresas Agropecuarias (AEA), que ofrece servicios de acompañamiento profesional integral e integrador a productores ganaderos en lo particular, lo cual significa que prestamos un servicio completo al productor para que este mejore a todo nivel su ejercicio de la producción ganadera. Para estos fines tenemos sedes en Panamá (Veraguas), Ecuador (Santo Domingo) y Colombia (Barranquilla, Bucaramanga, Medellín, Bogotá, Villavicencio y Popayán).

Algunos de nuestros profesionales además son también productores de forma directa o están al frente de micro y medianas empresas de producción ganadera familiares, y son practicantes de las tecnologías que proponemos y promovemos.

Salud, Sanidad, Reproducción, Genética, Biotecnologías de la producción y de la reproducción, Nutrición y Alimentación, Producción y uso estratégico de pastos y forrajes, Recurso humano, Recurso financiero, y Gerencia y Administración de la Empresa en General, son las áreas en las que nuestro equipo tiene capacidad de aportar a cada unidad de producción en la que nos permiten mediante contratación desempeñar nuestra labor.

Una característica muy importante nos identifica y esto es que nuestro ejercicio de la profesión se rige por principios de producción agrícola y ganadera totalmente ecológica, para así producir exclusivamente leche y/o carne totalmente natural, orgánica, en perfecta armonía y equilibrio con la naturaleza del ecosistema ganadero.

Cabe también anotar que como equipo nuestro propósito a corto, mediano y largo plazo está en “promover la tecnificación ecológica independiente para productores ganaderos en las múltiples comunidades rurales en el ámbito municipal y/o departamental a nivel nacional, gestando y gestionando proyectos de producción sustentable de leche o carne de bovinos y/u ovino/caprinos para pequeños y medianos productores que permitan a su vez a los productores, sus familias, sus empleados y las familias de estos, la mejor calidad de vida posible”.

Qué es y/o en qué consiste un PPSLCS?

Un PPSLCS (proyecto de producción sustentable de leche o carne saludables) es como tal un arte rural, una propuesta tecnológica del Equipo CEG-IAVIC especialmente dirigida a la comunidad ganadera nacional y de América Latina, que se propone revertir los daños causados por las incorrectas prácticas de explotación ganadera extensiva tradicional y/o por todas aquellas prácticas agrícolas convencionales e intensivas para la producción de alimentos para consumo humano, que consistieron en convertir prolíficos bosques en desiertos de pastos o áreas de cultivo mediante la agresiva deforestación y quema de la multidiversa vegetación arbórea, arbustiva y gramínea nativas de los campos para su transformación para uso ganadero o agrícola, y en etapa posterior, practicando la muy común y frecuente agresión de suelos (arados) e introduciendo en estos terrenos semillas foráneas no siempre bien adaptadas, que luego exigen una óptima fertilidad permanente que se garantiza mediante enmiendas inorgánicas y químicos artificiales o abonos, y también, un exhaustivo control químico con venenos para evitar que las plagas de los pastos y/o cultivos causen daño o para impedir la competencia entre lo cultivado y las mal llamadas plantas “maleza” que pueden reducirle productividad al cultivo.

Desde luego, también exige humedad, por lo que para que la productividad no dependa de la estacionalidad de las lluvias, en especial, en cultivos de alimentos para humanos, se requiere de sistemas de riego y abundante cantidad de agua permanente.

Aunque estas son prácticas muy comunes, normales, frecuentes y muy aceptadas y arraigadas entre agricultores y ganaderos del mundo entero, poco se habla del efecto erosivo de las prácticas agrícolas de romper el suelo, que por leves que sean, causan agrietamiento y por estas grietas el agua lava los nutrientes que le dan fertilidad al suelo y los deposita en capas muy profundas del suelo donde el sistema radicular de las plantas como pastos y otras no logran disponer de ellos, por lo que el efecto de los arados es muy bueno cuando el suelo es muy joven, pero con el uso agrícola se va deteriorando paulatinamente.

Pero, un tanto más grave que esto es que hay una comunidad microbiana en todo suelo de cultivos que se encarga de cerca del 60% de la fertilidad natural de todo suelo, microbios que solo trabajan en ausencia de oxígeno, es decir, cuando el suelo está moderadamente compactado, y el arado de cualquier tipo por superficial que sea causa que al suelo ingrese mucho oxígeno lo que le impide trabajar a dichos microbios y en consecuencia se pierde ese poco más del 60% de fertilidad natural.

El cuadro se agrava cuando al suelo agrietado y lavado, con baja actividad microbiana anaeróbica, se suman los efectos nocivos del uso de químicos artificiales y venenos que llegan al suelo por medio de los fertilizantes, abonos, enmiendas, insecticidas, plaguicidas, herbicidas, y demás insumos agrícolas de esta clase, así como los residuos de medicamentos antibióticos que van en los desechos orgánicos (heces y orina) de los animales que pastorean en tales terrenos.

Todos estos causan una entonces un efecto antibiótico letal sobre una infinidad de pequeños animales y organismos que viven en el suelo y que entran en contacto con ellos. No se ha medido aún la tasa de mortalidad de esos microorganismos, pero, son muy evidentes los síntomas de un suelo al que la vida se le está agotando, pues es un suelo que comienza a presentar calvicies (terrenos en los que se desaparece la vegetación), agrietamientos no causados por arados sino por la resequedad del suelo, vegetación escasa, proliferan más las “malezas” que los cultivos deseados, en fin, los campos se comienzan a parecer más a desiertos, por lo que este proceso es comúnmente conocido como desertización de los campos explotados con ganadería extensiva y con agricultura intensiva y extractiva. Desde luego, es mucho peor cuando este proceso degradativo tuvo inicio en la deforestación y la quema, puesto que la deforestación expone el suelo y la vegetación de piso a la radiación solar directa, siendo esta la principal causa de muerte microorgánica en el suelo mismo, y la quema ni decir, pues a temperaturas superiores a 100 ºC ni siquiera los organismos termófilos sobreviven, así que además de una desertización, al mismo tiempo se está causando al suelo una esterilidad, que lo hace cada vez menos productivo.

A esto es a lo que el campesino le llamaría un “suelo agotado”, y el peor problema está en que la forma de resolverlo, como lo vuelven a hacer productivo, es comenzando el proceso de nuevo, es decir, volviendo a ararlo, luego se aplican enmiendas, fertilizantes, abonos, se siembran semillas, se aplican venenos, y se vuelve así un circulo vicioso de nunca acabar. A esto los agrónomos agroecológicos, los que nos hemos formado bajo la línea de agricultura fundada por el profesor André Marcel Voisin (1903-1964) le denominan la RUTA DE LA DEPENDENCIA.

Le llaman así porque es el hombre de campo el que se vuelve a sí mismo dependiente de estas prácticas, que dicho sea de paso, son cada año más costosas e insostenibles, por lo que producir leche o carne es cada vez un negocio menos rentable, pero esto tiene solución.

Un PPSLCS puede también definirse entonces como una forma de hacer ganadería sin agredir, degradar, desgastar y/o desplazar o erradicar la vegetación nativa, más bien, cohabitando con ella en perfecta armonía y/o equilibrio natural, en una sólida e ilimitada relación de beneficio común. Así mismo, aprovechando al máximo cada recurso del ecosistema ganadero debidamente a favor de la producción pero de una manera tal que se garantice que todos los recursos aprovechados perduren indefinidamente, al tiempo que se garantiza óptimo bienestar a los animales y a los trabajadores, mientras se le da un valor agregado al producto final, que sería leche y/o carne totalmente pura, sin ningún tipo de contaminación ambiental o inducida por el humano debido a sus prácticas convencionales.

Las prácticas de producción agroecológica aseguran el bienestar de las comunidades que viven y dependen de ellas, incorporando un sistema de producción, con identidad territorial y cultural, estimulando la mejoría de la calidad del producto, agregando valor y entrando en el mercado con mayores facilidades. Lo que esperamos pues de los PPSLCS comunitarios regionales es que contribuyan de manera sumamente significativa con la mejora de los procesos y procedimientos productivos en la cadena de producción de leche o de carne, a través de un sistema en absoluto más racional, más inteligente, más estratégico, basado primeramente en un manejo cuidadoso de los pastos, haciéndolo con PRV para que sirva de referencia nacional e internacional en la producción de leche y/o carne con ganado bovino (vacunos o búfalos) u ovino/caprino.

¿Cuál es el impacto económico directo de un PPSLCS?

El problema coyuntural del presente y hacia el futuro en la producción de alimentos para la humanidad, es que los fertilizantes químicos, especialmente los nitrogenados, cada año tienen un incremento en su costo muy superior al 50%, misma cosa sucede con los herbicidas, y en general con todos los insumos de naturaleza química que usamos en la agricultura y la ganadería, sin embargo no sucede igual con el dinero que recibimos por pago de la leche o de la carne que producimos y esa situación sin duda conduce al productor la quiebra, muchísimo más a los pequeños y medianos productores que paradójicamente representan más del 80% de los ganaderos en Colombia.

Esto sería semejante a que cada año haya un incremento de la inflación (hablando de economía del hogar), pero el salario incremente por debajo del incremento de la inflación. En otras palabras, si sube más la inflación que el salario, todos los días habrá más familias en quiebra, y por ende, más pobres e indigentes.

Mismo es, si sube más el costo de los fertilizantes de lo que sube el precio de la leche y/o del ganado en pie o en canal al productor, y el productor se ha vuelto dependiente de los fertilizantes y de los herbicidas, entonces va camino seguro a la quiebra porque gasta mucho e ingresa poco.

Cabe acotar que exactamente lo mismo ocurre con cualquiera de los insumos de naturaleza química producidos en laboratorio artificialmente, y también, con los cereales que se usan para elaborar suplementos balanceados para nutrición animal (se exceptúan las sales minerales ya que estas no se producen en laboratorio ni a base de químicos) usados con frecuencia en las ganaderías, especialmente, las de producción de leche. Es igual, los precios de esos insumos para la agricultura convencional suben imparablemente, y en cambio, los de la carne y la leche tienden a quedarse estancados o incluso a disminuir.

El problema grave de todo esto radica en que, como se intentó explicar antes, los productores arraigados a las prácticas de agronomía convencional se convierten en autodependientes de los fertilizantes (agroquímicos) o de los herbicidas y/o plaguicidas (agrotóxicos), porque sus prácticas conllevan a que cualquier suelo donde se les utilice, se quedan SIN VIDA NATURAL (fauna y flora nativa y/o microbiana, totalmente natural, conocida en términos generales como microbiocenosis del suelo), y como no hay vida natural, entonces no hay organismos que produzcan fertilidad natural al suelo (porque esa flora y fauna microbiana nativa de cada suelo es la encargada de darle fertilidad natural al suelo mediante procesos de mineralización de la materia orgánica), y eso en consecuencia les hace depender de los fertilizantes artificiales, que por su origen químico de laboratorio son totalmente ajenos a la naturaleza del terreno donde se aplican, y con cada nueva aplicación matamos la vida del suelo.

En otras palabras, mientras más fertilizantes y productos químicos artificiales se usen para hacer más productivos al suelo y los cultivos, más pobre de vida es el suelo, y mientras menos vida, menos fertilidad natural, y mientras menos fertilidad natural mayor necesidad de crear una fertilidad inducida por químicos artificiales. En otras palabras, los agricultores/ganaderos que así se comportan terminan por convertir un suelo dinámico en un suelo estático, un suelo muerto, y así es como queda atrapado en la RUTA DE LA DEPENDENCIA, ruta que sin duda representa para el productor un muy alto costo de su producto final, y ese alto costo estrecha el margen de utilidad, de modo que a veces el margen es nulo o aún puede quedar en saldo rojo produciendo a pérdida.

Entre tanto, un PPSLCS sugiere prácticas de mínimo costo de sostenimiento, abaratando así el costo del producto final. Luego los PPSLCS se proponen dos grandes beneficios como resultado final, uno es producir lo más barato posible, mientras el otro es producir el mayor ingreso posible, cosa que por supuesto impacta positivamente sobre la rentabilidad del negocio ya que producir mucho a bajo costo amplía el margen de utilidad y permite obtener mayores ganancias.

Vale la pena entonces decir que los suelos para hacerse fértiles no dependen de lo que nosotros los humanos podamos hacer por ellos, sino que ellos pueden ser satisfactoriamente fértiles de forma 100% natural mediante un equilibrio perfecto con la naturaleza del que hacen parte. Lo único que ellos necesitan que hagamos es, fomentar ese equilibrio con la naturaleza, en vez de intervenirlo y desequilibrarlo a nuestro acomodo.

Como lo ilustra la gráfica a continuación, los suelos se hacen más fértiles en la medida que tienen más vida microorgánica, y la vida microorgánica solo depende de condiciones ambientales, tales como: humedad, temperatura y un sustrato o alimento. Todo eso lo encuentran en las heces de los animales principalmente, y también en los seres vivos en proceso de descomposición, por ejemplo, hojas de los árboles que caen al suelo, ramas de los mismos árboles, pastizales en degradación (plantas no consumidas por el ganado que mueren naturalmente), frutos que caen de los árboles, animales que mueren y se descomponen sobre el suelo, microflora y microfauna del suelo que muere, etc.

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